Lejos de casa
En el año 2124 la Tierra no existía, ya no se la nombraba,
estaba totalmente prohibido hacerlo.
Quién diría que pasaríamos de poder
disfrutar la vegetación natural a despertarnos por las mañanas y ver el rojo
suelo de esta nueva Tierra a la que ahora
llamamos hogar. Un hogar que dentro de poco volvería a desaparecer
debido a la inservible humanidad, solo nosotros podíamos pensar que siendo
incapaces de cuidar nuestro anterior planeta, íbamos a poder cuidar otro.
Nos enfrentamos a pandemias, a la
agenda 2030 y tratados mundiales, y nadie vio cómo controlar la problemática
del medio ambiente. El Tratado de 2030 fue una ilusión más: promesas vacías,
soluciones superficiales y la misma dependencia destructiva de siempre. En
lugar de prevenir el colapso, lo aceleraron.
Una noche, tras un largo día de trabajo en el laboratorio,
el científico Van Velmont decidió relajarse explorando su viejo ático, en busca
de fotografías y recuerdos de su infancia. Mientras retiraba las cajas
cubiertas de polvo, una llamó su atención de inmediato. Era una caja sencilla,
con su nombre escrito en el frente, pero lo extraño era que no tenía el más
mínimo recuerdo de haberla visto antes. Intrigado por el misterio, se agachó
lentamente para abrirla, sintiendo cómo una inquietante curiosidad empezaba a
crecer dentro de él.
Mientras él estaba a punto de abrir la caja, un sonido sordo
interrumpió su concentración: golpes insistentes en la puerta de chapa,
provenientes del piso de abajo. Con un ligero estremecimiento, reconoció la voz
de su mejor amigo, Finn. Este último, un meteorólogo de inusual fama, era visto
como un loco por la sociedad, ya que sus predicciones auguraban un futuro
sombrío y desalentador. Al escuchar los golpes, el Dr. Van Velmont decidió
bajar y abrir la puerta. Sabía que, cuando Finn llamaba así, era importante. Se
dirigió rápidamente a la escalera, listo para recibir a su amigo.
-Buenas noches Van, lamento venir sin avisar y a estas horas
de la noche.- dijo Finn, mientras
entraba a la casa..
- No pasa nada, ¿Qué te trae hasta aquí?- preguntó Van
Velmont , muy curioso ante la presencia de su amigo.
-Me he olvidado un par de cosas de mi trabajo en tu ático la
semana pasada y son muy importantes, ¿ te molesta si paso a buscarlas?- Exclamó
Finn
-No, para nada, justo estaba ordenando y buscando un par de
cosas en el ático. – Respondió Van.
Ambos se dirigieron hacia el ático y empiezan a revolver las
cosas
-¡Acá están! Menos mal que los encontré, estos papeles son
muy importantes para mi trabajo.- Dijo Finn
El Dr. Van se quedó mirando
fijo aquella caja con su nombre tratando de entender dentro de sus pensamientos
de dónde provenía.
se escucha una voz de fondo que interrumpen sus pensamientos.
-¡¡ VAAAAAANN!! ¡¡VAAAAAAANN!! ¿Me estás escuchando?
—Perdón, me distraje un momento.- Respondió Van.
—¿En qué pensabas?
— En nada importante, solo en esa caja con mi nombre; no recuerdo haberla visto
antes.- Exclamó el Dr.Van.
—¿No la has abierto?
—Estaba a punto de hacerlo.
El Dr. Van se acerca a la caja y la abre. Dentro, encuentra
una carta con una dedicatoria escrita por él mismo y, al lado, un objeto
envuelto.
Ambos sorprendidos al
ver la carta,se inclinaron hacia el objeto, observando cada detalle con
atención. Intrigados comenzaron a leer la carta, absorbiendo cada palabra y
comprendiendo la magnitud del mensaje que les había llegado del futuro.
-No puedo creerlo…Van, esto…es… ¿Te das cuenta de lo que significa? -
exclamó Finn sorprendido.
-Esto es una advertencia de lo que está por venir. Pero
también, es una oportunidad para un futuro mejor. Si este dispositivo realmente
hace lo que promete, nos estamos encontrando con algo más grande de lo que
imaginamos.- Advirtió Van Velmont con seriedad.
-No debemos dejar pasar esto. Si la situación es tan grave
como dice la carta, tenemos en nuestro poder el dispositivo que podría ser el
principio de un mejor futuro.
- Estoy de acuerdo. Pero no nos
debemos apresurar. Tenemos que estudiar y analizar cada parte para estar
seguros de que podemos adaptar el dispositivo a lo que necesitamos ahora .-
Afimó Van Velmont.
-Tienes razón, creo que lo mejor va a ser juntarnos los
próximos días, así analizamos todo. - exclamó Finn.
-Me parece perfecto Finn, nos podríamos juntar el lunes en
mi laboratorio.
-Estoy de acuerdo. Nos vemos el lunes, Van. Tenemos
mucho trabajo por delante.
En las semanas siguientes, ambos se
dedicaron a estudiar el dispositivo. A medida que analizaban sus componentes,
se dieron cuenta de que no solo era capaz de purificar el agua, sino que
también podía ser adaptado para extraer contaminantes del suelo. Inspirados por
esta revelación, comenzaron a experimentar con diferentes materiales.
Ambos siguieron trabajando y crearon un sistema más grande,
una red de purificación de agua que pudiera abastecer a su comunidad,
utilizando fuentes naturales como ríos y lagos cercanos.
La crisis llegó sin avisar. Unas semanas después de haber
comenzado a implementar el sistema de purificación de agua en la comunidad, un
desastre ambiental sacudió la región. Una tormenta tóxica se levantó en el
horizonte polvoriento de Marte, oscureciendo el cielo rojizo y lanzando vientos
violentos. Los depósitos de agua subterráneos y los lagos artificiales comenzaron a contaminarse a una velocidad
alarmante. El polvo tóxico, cargado de residuos químicos acumulados por décadas
de explotación industrial en Marte, amenazaba con infiltrarse en las reservas,
haciendo inútiles los esfuerzos de purificación que habían llevado a cabo hasta
ese momento. El Dr.Van y Fin se encontraban en los bosques artficiales de la
región cuando esto sucedía.
- ¡Tenemos que activar el dispositivo ahora, Van! Si no lo
hacemos, todo nuestro trabajo habrá sido por nada. – Exclamó Finn con voz
tensa.
-¡Todavía no estamos listos! Nunca hemos probado el
dispositivo bajo estas condiciones extremas. No sabemos que puede pasar si lo
activamos ahora.
- Necesitamos activarlo ahora si o si, Van. - Finn estaba
desesperado por lo que pudiera llegar a suceder.
- ¡No! No pienso arriesgar todo ahora, Finn.
Ambos se encontraban desesperados por la situación, Finn
decide acercarse al Dr. Van Velmont y quitarle el dispositivo de las manos.
-¡No tenemos otra opción! ¡Si no lo
hacemos, no quedará nada por salvar!
Con las manos temblorosas Finn
activa el dispositivo.
-¡Noooo!- grito el Dr. Velmont con
desesperación.
El sistema empezó a brillar con fuerza. Durante los primeros
minutos, no sucedió nada. La tormenta se acercaba cada vez más, el olor de toxinas
impregnaba el aire, y Finn empezó a perder la esperanza. Pero entonces, de
repente, una vibración diferente emergió del dispositivo. El agua que antes
estaba oscura comenzó a aclararse lentamente, las partículas tóxicas se
descomponían a una velocidad sorprendente.
- Está funcionando ¿Viste Van?...
¡Está funcionando!
- ¡No lo puedo creer!
La tormenta seguía rugiendo, pero el agua era clara otra vez.
Los sensores comenzaron a emitir lecturas positivas: el sistema había
neutralizado las toxinas más peligrosas, y el aire que se filtraba dentro de la
colonia empezaba a volverse más respirable. Por el momento se habían salvado.
En las semanas siguientes la población decidió actuar.
Implementaron prácticas sostenibles reduciendo el uso desmedido de los
recursos. Establecieron normas estrictas sobre sobre la explotación minera, la
agricultura se volvió más orgánica y empezaron a medir el uso de la tecnología. Finn
y el Dr Van Velmont lideraron un proyecto para crear una red permanente de
purificación de agua y aire, utilizando el prototipo como base para tecnologías
más avanzadas.
Las conversaciones también cambiaron. Ya no se hablaba solo
de cómo sobrevivir en Marte, sino de cómo prosperar sin repetir los errores
cometidos en la Tierra. Cada decisión, cada acción de la población empezó a
girar en torno a la sostenibilidad y cuidado del planeta.
FIN.

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